Respuesta / Considero que, aunque el pueblo Rom ha cambiado su forma de vida y actualmente muchas familias viven en casas de ladrillo, es posible conservar nuestras tradiciones si seguimos reuniéndonos en familia. El ritual del shayo es una oportunidad para compartir con los niños las historias, los paramichi, las enseñanzas de los mayores y nuestra lengua rromanés.
Pienso que mantener estos espacios de encuentro es fundamental para que las nuevas generaciones conozcan sus raíces, se sientan orgullosas de su identidad y continúen transmitiendo las costumbres del pueblo gitano a sus hijos y nietos.