1. ¿Qué “agujero" reconozco hoy que atraviesa mi vida? Respuesta: Reconozco como “agujero" la costumbre de exigirme mucho en silencio y dejar para después mi descanso, mi organización y algunas conversaciones importantes. A veces creo que puedo resolver todo solo y eso me lleva a cansarme, distraerme o reaccionar tarde. 2.¿En qué capítulo de la autobiografía siento que estoy? Respuesta: Siento que estoy entre el capítulo III y el IV. Ya veo el agujero y sé cuándo estoy repitiendo hábitos que me afectan, pero todavía hay momentos en los que caigo. La diferencia es que ahora salgo más rápido, reconozco mi responsabilidad y estoy aprendiendo a bordearlo. 3. ¿ Qué emociones aparecen cuando pienso en ese agujero? Respuesta: Aparecen frustración, vergüenza, rabia conmigo mismo y algo de miedo a fallar. También aparece esperanza, porque saber cuál es el agujero me permite dejar de culpar al camino y empezar a cambiar mis pasos. 4. ¿Qué necesitaría para “caminar bordeándolo”? Respuesta: Necesitaría organizar mejor mi tiempo, pedir ayuda cuando me siento saturado, poner límites a lo que me distrae, descansar sin sentir culpa y hablar a tiempo con mi familia o mi comunidad cuando algo me está pesando. 5. ¿ Qué sería para mí “caminar por una calle diferente"?
Respuesta: Sería hacer un cambio pequeño pero real: planear cada semana con anticipación, dejar por escrito mis responsabilidades, responder a tiempo y cuidar mi cuerpo con sueño, alimentación y respiración antes de llegar al cansancio extremo. 6. ¿ Quién o qué me ayuda a cambiar de calle? Respuesta: Me ayuda mi familia, mi identidad Rrom, la memoria de mis mayores, la palabra de quienes me corrigen con cariño y las prácticas sencillas como escribir, respirar, orar, caminar y escuchar antes de reaccionar.