Reflexión sobre la “mente de principiante”
Volver a tener mente de principiante significa mirar lo cotidiano sin creer que ya lo sé todo. No es fácil, porque uno suele caminar con prejuicios, rapidez y afán. A veces sí lo hago cuando escucho a un mayor, cuando aprendo algo nuevo o cuando me detengo a observar una situación antes de juzgarla. El beneficio sería vivir con más calma, aprender de los errores y no reaccionar siempre desde hábitos antiguos. Para mí, la atención plena puede ser una forma de volver al presente: respirar, observar, reconocer qué siento y escoger mejor mi respuesta.